Dicen que Zeus se enamoró de Cynara, ésta le rechazó y como venganza decidió transformarla en Cynara Scolymus: en alcachofa. España, Francia, Italia y Argentina son los grandes productores y nuestra variedad “Blanca de Tudela” tiene fama mundial. Pablo Neruda le dedico una de sus Odas Elementales.

ODA A LA ALCACHOFA 

La alcachofa / de tierno corazón / se vistió de guerrero,
erecta, construyó / una pequeña cúpula,
se mantuvo / impermeable / bajo / sus escamas,
a su lado / los vegetales locos / se encresparon,
se hicieron / zarcillos, espadañas, / bulbos conmovedores,
en el subsuelo / durmió la zanahoria / de bigotes rojos,
la viña / resecó los sarmientos / por donde sube el vino,
la col / se dedicó / a probarse faldas,
el orégano / a perfumar el mundo,
y la dulce / alcachofa / allí en el huerto,
vestida de guerrero, / bruñida
como una granada, / orgullosa,
y un día / una con otra / en grandes cestos / de mimbre, caminó
por el mercado / a realizar su sueño: / la milicia.

En hileras / nunca fue tan marcial / como en la feria,
los hombres / entre las legumbres / con sus camisas blancas
eran / mariscales / de las alcachofas,
las filas apretadas, / las voces de comando,
y la detonación / de una caja que cae,
pero / entonces / viene / María / con su cesto,
escoge / una alcachofa, 
no le teme, / la examina, la observa
contra la luz como si fuera un huevo,
la compra, / la confunde 
en su bolsa / con un par de zapatos,
con un repollo y una / botella / de vinagre
hasta / que entrando a la cocina
la sumerge en la olla.

Así termina / en paz / esta carrera
del vegetal armado / que se llama alcachofa,
luego / escama por escama 
desvestimos / la delicia
y comemos / la pacífica pasta
de su corazón verde.

Pablo Neruda